
El cambio climático supone uno de los más graves desafíos a los que se ha enfrentado la humanidad, y los efectos que se prevén podrían ser tan destructivos como irreversibles. Si no se controla, el cambio climático podría destruir nuestras provisiones de agua y alimentos, dañar nuestros ecosistemas y costas y afectar a la salud de las personas y a nuestras economías. (Fuente: IPCC)
La demanda de energía está aumentando, y las fuentes de energía convencionales están disminuyendo. La solución deberá por tanto provenir de alternativas a los combustibles fósiles predecibles, sostenibles y de bajas emisiones de carbono.
Necesitamos actuar ahora si queremos evitar una potencial crisis energética global de enorme magnitud:
Provisiones de agua y alimento
Millones de personas sufrirán problemas relacionados con el agua, como inundaciones, sequías y agua potable contaminada, así como complejos cambios localizados en los suelos y en los patrones climáticos, que afectarán a agricultores y pescadores de todo el mundo.
Daños en los ecosistemas y las costas
Los casos de especies en extinción en los ecosistemas locales se convertirán en algo cada vez más común. Las inundaciones y tormentas empeorarán los daños en las costas, se perderán grandes partes de los pantanos naturales y millones de personas podrían experimentar más inundaciones en la costa cada año.
Impacto sobre la salud
Las poblaciones de todo el mundo se verán más afectadas por la malnutrición y las enfermedades infecciosas, al tiempo que aumentarán las enfermedades y la mortalidad por las inundaciones, olas de calor y sequías.
Consecuencias económicas
Los costes asociados a los efectos sobre las provisiones de agua, los ecosistemas, la disponibilidad de alimentos, los daños en las costas y en la salud podrían ser incalculables.
Ahora es el momento del cambio.
